Mis cinco minutitos

 

La Madre Teresa de Calcuta dijo que:

 

El fruto del silencio es la oración

El fruto de la oración es la Fe

El fruto de la Fe es el Amor

El fruto del Amor es el servicio

El fruto del servicio es la Paz

 

Muchos de nosotros, yo la primera, hacemos en esta vida el camino contrario; sentimos que la Paz es una necesidad, y la Guerra una aberración, por lo que nos ponemos a trabajar por la Paz, humildemente, en la medida en que humanamente podemos (en ello incluyo el trabajo de voluntariado en Asociaciones de toda clase). Ya estamos prestando ese Servicio que mencionaba la Madre Teresa. En ese servicio es donde debe distinguirse un cristiano. Porque entiendo que ahí, precisamente, se encuentra el salto cualitativo entre un cristiano y un profesional contratado por una asociación (sea monitor, trabajador social, o lo que sea, con todos mis respetos hacia estos profesionales). El cristiano lo hace bajo el prisma del Amor, ese Amor que rebosa del corazón tras el encuentro personal con Dios. Ese Amor imparable que surge tras la experiencia de Dios, esa sed que sólo puede ser calmada haciendo lo que el Espíritu Santo te indica, y lo que señala siempre es a los demás, a nuestros Hermanos, diciendo: “Si no quieres tener más sed, te daré de beber al final del día, tras Amar a los demás” (¿no es verdad que la satisfacción por el Servicio bien hecho llena más que otras muchas cosas?¿no lo habéis sentido vosotros?).

 

Porque el Amor viene a través de la Fe, y buscas a Jesucristo a través de la Oración, o mejor dicho, dejas que Jesucristo te encuentre en la Oración, y para que el que habla sin palabras es preciso estar muy calladita y en un entorno que te procure tranquilidad. Aunque sean cinco minutitos diarios; esos cinco minutitos en el autobús o en el coche mientras vas al trabajo, o mientras te tomas el café de la mañana, o cualquier circunstancia que nadie mejor que tú sabes. Es preciso desconectar cinco minutitos para conectar con el Espíritu Santo, o al menos, para sosegarnos ante tantos agobios y ajetreo del trabajo, familia, amigos, televisión, que nos nubla la visión de la Vida.

 

Y así, con la necesidad que sentimos todos del establecimiento de la Paz

trabajaremos por la Paz (servicio)

con un sentido cristiano del Amor hacia el prójimo

sintiendo que, con ese Amor, dejamos que Dios actúe en el Mundo a través nuestra

por lo que le abrimos paso a la Fe, Fe en que nos hemos convertido en instrumentos de Dios en el Mundo para la Paz

Rezamos (oración) pues sentimos necesidad de sentir también a nuestra vez el Amor de Dios, de sosegarnos ante el agobio diario,

 

Y para ello necesitamos estar cinco minutitos callados, en Silencio.

 

Codice.

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